TDAH y la dificultad de mantener amistades

TDAH y la dificultad de mantener amistades 

Tengo que admitir algo: nadie me escribe.

Y no lo digo desde la queja o la victimización. Lo digo desde la honestidad. La mayoría de los chats en mi celular están en silencio, sin actualizaciones, sin novedades. Y muchas veces me he preguntado si soy yo el problema.

La respuesta corta: en parte sí.
La respuesta real: el TDAH tiene mucho que ver.


No es que no me importes, es que me cuesta

Una de las cosas que más me ha dolido entender sobre mí mismo es que no soy bueno para mantener relaciones constantes, incluso con gente que quiero mucho. Puedo tener aprecio, cariño, interés… pero simplemente no escribo. No llamo. No mantengo la conversación.

A veces, porque se me olvida.
Otras veces, porque no sé qué decir.
Y muchas veces, porque mi mente está tan ocupada sobreviviendo al caos del día a día que ese mensaje pendiente queda en segundo plano, incluso si es a alguien que extraño.


El bucle mental del mensaje pendiente

Si me propongo escribirle a alguien, esto es lo que pasa en mi cabeza:

  1. “Le voy a escribir.”

  2. “Pero, ¿y qué le digo?”

  3. “Bueno, le digo hola.”

  4. “¿Solo hola? Va a sonar raro.”

  5. “¿Y si mejor espero a tener algo interesante que contarle?”

  6. Pasan días, luego semanas.

  7. “Ya ha pasado mucho, qué pena escribirle ahora…”

  8. No escribo.

Y así se me han ido amistades, conexiones, oportunidades de conversación. No por maldad. No por desinterés. Por el caos que implica mantener atención, intención y emoción en sincronía. Algo que, con TDAH, es más difícil de lo que parece.


La culpa silenciosa

Lo peor no es el silencio externo, es la culpa interna.
Porque sé que parezco frío. Porque sé que quien no entiende esto puede pensar que me alejé, que no me importa. Pero me importa. Me importa muchísimo.

Solo que... mi cerebro funciona diferente. Y esas funciones ejecutivas que permiten organizar, recordar, priorizar, accionar… a veces simplemente se caen como piezas de dominó.


¿Cómo se ve una amistad con alguien como yo?

  • Que no te escriba en semanas, pero me alegre sinceramente cuando me hablas.

  • Que me cueste mantener la conversación, pero sonría con tu mensaje.

  • Que no sepa iniciar el contacto, pero guarde cariño por ti.

  • Que no esté “presente”, pero no te haya olvidado.


Estoy aprendiendo a perdonarme

No es fácil. A veces siento que no soy buen amigo.
Otras veces me digo: “haz un esfuerzo, no seas así”, y lo intento… hasta que otra vez me gana la vida, el ruido mental, la fatiga emocional.

Pero estoy trabajando en eso. Estoy aprendiendo a ser más compasivo conmigo mismo, a explicarlo cuando puedo, a agradecer profundamente a las pocas personas que me entienden sin exigirme más de lo que puedo dar.

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